Ese Dios se lo penso muy bien cuando nos partió en dos y nos volteo el sexo, andando como oveja perdida con la lengua confundida no encuentro a quién fuera mi sexo, mi torso, ando trás ese resto perdido que dejára el mito de Babel...
"Cuando no era presa de las tentaciones de este mundo, dedicaba mis noches a imaginar otros mundos. Un poco con la ayuda del vino, y un poco con la de la miel verde. No hay nada mejor que imaginar otros mundos para olvidar lo doloroso que es el mundo en que vivimos. Por lo menos, así pensaba yo entonces. Todavía no había entendido que, imaginando otros mundos, se acaba por cambiar también éste". Umberto Eco