Siempre es un gusto

Saludar a una gata

Siempre es un gusto observar desde la madriguera como se baña. Y sonreír cuando extiende su desnudez sobre la alfombra. Pero hay sólo dos cosas que temo: a) que un día me trague en un descuido; b) que se enamoré de otro ratoncito.

Khonde